Si quieres descansar y renovarte, prueba el Balneario de Lugo

21 Diciembre, 2016
Si quieres descansar y renovarte, prueba el Balneario de Lugo

Después de estas fechas de Navidad en las que estamos estresados con organizar todo, comprar los regalos, preparar la comida de los días señalados, adornar la casa y hasta seguir haciendo las tareas de siempre, como trabajar o llevar a los niños a la clínica dental Olivares (yo los llevo siempre ahí aunque esté en Albacete porque me la han recomendado), conviene tomarnos un descanso a partir del mes de enero para coger el año con energía y fuerzas renovadas. Pues bien, para ello os recomendamos descansar en el balneario de Lugo, que cumple ya 2.000 años aportando sus aguas termales para mejorar la salud de quienes lo visitan.

El balneario de Lugo se encuentra situado en un entorno privilegiado, junto al río Miño, y rodeado de amplios jardines por los que pasear. Su localización en las afueras de la ciudad de Lugo hace de este balneario el lugar perfecto para descansar y disfrutar de los tratamientos termales que ofrece, pudiendo además visitar la ciudad y sus muchos puntos de interés turístico y gastronómico.

La calidad de las aguas ya era conocida en la antigua Roma, y prueba de ello son las termas romanas situadas en la planta baja del edificio. Y es que este tipo de aguas son muy buenas para tratar determinadas dolencias de nuestro cuerpo, aunque es mejor hacerlo en un centro especializado, ya que también pueden provocar reacciones adversas, como pueden ser los mareos o las bajadas de tensión, más propensas en personas afectadas de hipotiroidismo.

Las aguas termales, a diferencia de las que nos ofrecen en los spas, nacen de la tierra, de las capas subterráneas de la misma, y a una temperatura superior a las que nos podemos encontrar en la superficie. Asimismo, son también ricas en diferentes componentes minerales, de ahí que se usen para tratamientos en forma de baños, irrigaciones, calefacción o inhalaciones.

Como decíamos, no a todo el mundo le sientan bien este tipo de baños y tratamientos, aunque son escasas las excepciones. Por ello, para disfrutar de las ventajas de las aguas termales con total tranquilidad, podemos consultar al médico de cabecera o al del propio centro, así como tomar ciertas precauciones como sumergirnos al menos dos horas después de comer, nunca a primera hora de la mañana, o salirnos si nos encontramos débiles.

Las termas romanas

En el centro del edificio en el balneario de Lugo se encuentran las termas romanas, que son uno de los monumentos más representativos del legado cultural romano. Su construcción comenzó al compás de los primeros pasos de la ciudad, fundada por el legado de Augusto, Paulo Fabio Maximo, en el año 15 antes de nuestra era y que con el tiempo sería la capital de la Gallaecia septentrional, el Conventus  Iuridicus. Las termas están en una zona modelada por el conquistador  romano. A poco más de 100 metros se encuentra el puente romano que constituyó la principal comunicación de la ciudad con el sur de Galicia.

Los baños públicos formaban parte del modo de vida romano y representaban la magnificencia y el poder de sus gobernantes. Casi todos tenían una serie de salas comunes con funciones específicas. En el Apodyterium las personas se desvestían y en las paredes se abrían una serie de nichos para dejar las prendas. El Caldarium era la sala del baño caliente. El Tepidarium servía de transición para el baño frio que era el Frigidarium. Además podía haber otras estancias para baños de vapor, para hacer ejercicio (palestra)…

Las excavaciones arqueológicas realizadas proporcionan valiosa información sobre la organización de las termas romanas. Así en la excavación de la piscina del patio posterior se encontraron 14 aras partidas por la mitad, dedicadas a las ninfas por personajes de relevancia de la época: Marco Ulpio Longiniano, Lucio Valerio Maximo, Marco Hortensio Maximiliano…, y con ellas demuestran su agradecimiento a las diosas titulares del manantial por la calidad curativa de sus aguas.

Las termas estuvieron siempre en uso a lo largo de los siglos y son otro testimonio más de la pervivencia de las grandes obras públicas romanas de la ciudad de Lugo: la Muralla, El Puente, el Acueducto y la red de sumideros… Son otro lugar más de obligado paso para el visitante que quiera relajarse en la ciudad gallega de hermoso pasado romano.