Estrategias para Prevenir el Cáncer

1 Marzo, 2017
Estrategias para Prevenir el Cáncer

Teniendo en cuenta que se trata de una de las principales causas de muerte en Occidente, la medicina occidental no está cerca de encontrar una “cura contra el cáncer”, mientras que éste se ha convertido en una auténtica epidemia mundial de proporciones asombrosas.

El cáncer es un gran negocio, se trata de una de esas realidades a las que cuesta enfrentarse, pero, lo cierto es que la industria del cáncer no invierte absolutamente nada en estrategias de prevención eficaces, como pueden ser unas directrices alimentarias adecuadas, ejercicio y educación.

No obstante, sí lo invierte en el tratamiento del cáncer, no en su prevención y curación. El documental Cancer: Forbidden Cures, es enormemente informativo. En este documental se detalla como la industria farmacéutica se asoció con la Asociación Médica Americana (AMA) en un ingenioso plan para superar el sistema médico en cuatro pasos sencillos y rápidos, allá por el año 1900.

Lo cierto es que cuando se vive de cerca, y aunque quienes lo superan, llegan a ver el cáncer como una experiencia de crecimiento de la que no se arrepienten, los que somos testigos de las diferentes fases de esta terrible enfermedad no lo pasamos nada bien.

En mi caso, que viví el cáncer a través de mi abuela conocer esta realidad de las industrias farmacéuticas me produce rabia e indignación, si bien, por suerte, el caso de mi abuela acabó bien.

Al final, una vez superada su enfermedad le regalé a mi abuela un colgante de plata con la inscripción “Carpe Diem”. Se lo compré en Only Silver, una relojería online especializada en relojes baratos donde sabía que hacían joyas personalizadas de plata.

Quería hacerle un regalo para agradecerle su actitud siempre vitalista y disfrutando de cada momento, su valentía ante una enfermedad tan demoledora es una de las cosas que nunca olvidaré.

Algunas de las mejores Estrategias para Prevenir el Cáncer

Eso de que “somos lo que comemos” deberíamos grabárnoslo con fuego ya que, si bien no hay que obsesionarse con la comida conviene recordar un par de cosas para confeccionar una dieta que nos ayude en la prevención del cáncer.

Por un lado, debemos de evitar abusar de los fritos y, preferiblemente hervir, escalfar o cocinar al vapor. Añadir a nuestro menú alimentos que combaten el cáncer como son el brócoli, la curcumina y el resveratrol.

También conviene reducir los alimentos procesados y, muy especialmente, el azúcar. Evitar todas las formas de azúcar, sobre todo la fructosa que es la que alimenta las células cancerígenas y promueve su crecimiento. Asegurarnos de que el consumo total de fructosa sea alrededor de 25 gramos al día incluyendo las frutas puede ser una buena forma de empezar.

En cuanto a las proteínas y grasas, también debemos de tratar de reducir los niveles de proteína, podemos calcular esta proporción, a 1 gramo por Kg de peso corporal.

Los transgénicos tampoco son recomendables, así que en la medida que evitemos este tipo de alimentos genéticamente modificados mucho mejor para nuestra salud, ya que suelen estar tratados con herbicidas.

Consumir alimentos que tengan Omega 3 de fuentes animales, tanto el Omega 3 como el Omega 6 son anticancerígenos naturales y muy buenos para el organismo.

Los pro bióticos naturales optimizan la flora intestinal, reducen la inflamación y fortalecen el sistema inmune.

Junto con todos estos alimentos, a esta dieta debemos añadirle la práctica de ejercicio. Estar en forma no solo nos fortalece también nos ayuda a tener un estado de salud óptimo. Lo mejor es proponernos una rutina de ejercicios para entrenar nuestro equilibrio, fuerza, flexibilidad y convertirlo en un hábito diario.

Otra de las cosas es la Vitamina D, ya que existe la evidencia científica de que se puede disminuir el riesgo de cáncer a más de la mitad al mejorar los niveles de vitamina D con la exposición solar adecuada.

Si bien, la exposición al sol controlada puede ser de gran ayuda, lo contrario ocurre con la exposición a toxinas, como pesticidas, herbicidas, productos químicos o de limpieza del hogar.

O una exposición a la Radicación producida por los teléfonos móviles, estaciones Wi-Fi, así como exposiciones a escaneos médicos basados en radiación.

Por último, y si cabe uno de los aspectos más importante es la gestión del estrés. De hecho, el CDC indica que el 85% de las enfermedades son debidas a factores emocionales, por lo que la práctica de meditación, yoga o cualquier herramienta que nos ayude a relajarnos puede convertirse también en una de las mejores formas de prevención.