Manchas difíciles

20 junio, 2017
Manchas difíciles

Tod@s sabemos que hay manchas y MANCHAS y, por eso, a veces cuesta más limpiar unas que otras. El problema es que hay que saber diferenciar cuándo merece la pena el trabajo y cuando no, porque aunque te lo pinten muy fácil, hay manchas que no saltan ni a tiros. Hoy vamos a diferenciar aquellas manchas difíciles para las que existen trucos de limpieza efectivos de esos otros casos donde las manchas han llegado para quedarse, y sólo un profesional (a veces ni eso) consigue eliminarlas de la ropa.

Para empezar hay que dejar bien claro que hay manchas sobre las que, si actúas de inmediato, tienen solución, pero que si las dejas para “más tarde” es probable que jamás se vayan.  Una vez dicho esto, vamos con algunos consejos:

  • Para Manchas de tinta: sumergid la mancha, lo antes posible, en un poco de leche y tener la prenda en remojo durante un buen rato. Después lavarla normalmente.
  • Manchas amarillas del tiempo: este tipo de mancha es muy difícil de eliminar. Probad a frotar de forma circulas con agua oxigenada rebajada con un poco de agua pero ya os adelanto que a veces no hay solución.
  • Manchas de Café: Diluid una yema de huevo cruda en agua y frotad con esa mezcla la mancha. A continuación aclarad con abundante agua.
  • Manchas de grasa: El producto clave para este tipo de mancha es el limón. Poned un chorrito de su zumo sobre la mancha antes de lavar la prenda. A veces también viene muy bien poner un poco de talco previamente, cuando hay mucha grasa, porque la absorbe.
  • Manchas de óxido: difíciles, muy difíciles, pero es factible eliminarlas con limón con el mismo procedimiento que hacemos ante una mancha de grasa.
  • Manchas de chicle: introduce la penda en el congelador porque eso del hielo sobre el chicle no funciona casi nunca ya que se derrite y lo único que consigues es humedecerlo. Cuando se haya endurecido el chicle es más fácil desprenderlo y, los restos que queden, prueba a frotarlos con alcohol o aguarrás.
  • Manchas de salsa de tomate: odio las manchas de tomate pero he encontrado algo que ayuda a eliminarlas, el vinagre blanco. Frota un poco de vinagre blanco con agua sobre la mancha y luego aclara con abundante agua.
  • Manchas de sangre: siempre con agua fría, nunca caliente. Si se resisten podemos probar con agua oxigenada diluida en agua.

El Súper Consejo para todo, aunque no lo parezca a simple vista, es que si os mancháis fuera de casa con algún producto de difícil limpieza echéis un poco de Coca-Cola burbujeante sobre la mancha. Obviamente se os quedará la mancha de la cola pero, con suerte, la mancha previa que es la complicada de hacer saltar (tomate, café, grasa), se habrá disuelto con la cola.

Manchas que no se van

Ahora seamos realistas, hay manchas que no se van y da igual lo que hagamos porque seguirán ahí. Normalmente son aquellas que nos hacemos sin darnos cuenta y, por ende, no actuamos de inmediato. Una mancha de tomate que se limpia inmediatamente tiende a ser susceptible de eliminarse, pero si se queda en la prenda hasta que se seque del todo, eliminarla de la ropa será realmente complicado y dependerá del tejido sobre el que se haya hecho el poder eliminarla o no. Lo mismo ocurre con la sangre y con otros productos que, pasado un rato, son imposibles de eliminar. ¿Y quiénes son los que más se manchan? Los niños, pero no seré yo quien evite que se manchen pues, como bien decía mi madre: “cada mancha es un aprendizaje nuevo”.

Cuando, además, hablamos de muchos niños (pensad en una familia numerosa e incluso en una escuela infantil) es prácticamente imposible dedicar el tiempo que cada una de esas manchas necesita, así que recomiendo totalmente la política de A Camelia, la escuela infantil de mi hijo, que lava los babis de los niños en una lavandería autoservicio. Yo os aconsejo Wash-up porque tiene máquinas bastante rápidas con un buen secado, lo que os ahorrará tiempo y dinero.

Eso sí, tened en cuenta que cuanto más cariño y cuidado se ponga a las prendas de ropa, más durabilidad tendrán, aunque a veces no se disponga del tiempo necesario para tratar la ropa con ese cariño y cuidado.