Turismo de salud

25 junio, 2020
Turismo de salud

Desde hace algunos años existen una serie de condiciones que favorecen este tipo de turismo, que han denominado de salud.  Cada vez hay más personas interesadas por su salud, por el aprovechamiento de su tiempo de ocio, por la estética y por el mantenimiento de unos hábitos de vida saludables. Si a esto le sumamos la existencia de una clase media mundial con ingresos y tiempo disponibles para realizar viajes en los que se consuman productos y tratamientos vinculados a tratamientos médicos, terapias corporales, tratamientos anti-edad, etc., encontramos las razones por las que este sector lleva creciendo, sin parar, desde hace años.

España se sitúa entre los mejores, a nivel mundial y europeo, por su oferta en el turismo de salud, posicionándose como un destino turístico de alta gama, gracias al desarrollo de nuevos ámbitos de crecimiento como la cultura, la gastronomía y el bienestar, lo que convierte nuestra oferta hotelera en una oferta única y exclusiva, con propuestas originales, haciendo que la estancia en nuestro país sea una experiencia completa, que satisface con creces las expectativas de este tipo de clientes.

Desde Hotel-Up señalan que el turismo experiencial se ha convertido en el reflejo del cambio de paradigma que lleva ocurriendo hace unos años en cuanto a la mentalidad de los huéspedes. Y este reflejo se ve claramente en las estrategias de marketing que las empresas hoteleras llevan implementando en sus webs y sus hoteles, potenciando las instalaciones, servicios y el entorno, que propicia la llegada de este tipo de viajeros.

Diferenciación de conceptos

Podría decirse que el turismo de salud está concebido como un concepto paraguas con el que nos referimos a los viajes realizados con el propósito de obtener servicios que pueden ir desde la evaluación, el diagnóstico, la curación, las cirugías, la rehabilitación, los tratamientos de cosmética y de bienestar tanto físico como mental, acompañados a su vez con actividades de ocio y recreativas en un destino.

De ahí que dentro del concepto de turismo de salud encontremos dos áreas perfectamente diferencias: el turismo médico y el turismo de bienestar.

Específicamente, el turismo médico se refiere a aquellos viajes cuyo propósito es obtener tratamientos médicos de alta calidad, asequibles, accesibles y con breves tiempos de espera. Sin embargo, el turismo de bienestar está relacionado con algunos tratamientos estéticos y con tratamientos y terapias que buscan el bienestar físico y mental junto a la realización de actividades de ocio, relax y diversión en el destino.

El turismo médico no es nuevo a nivel mundial, ya que existen referencias de su uso desde la Grecia clásica o Egipto, en la que ya se realizaban viajes con el fin de recibir una atención médica más desarrollada.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, dentro de su definición de bienestar, hace hincapié en que se trata de un estado completo, físico, mental y corporal. De ahí que se haya denominado así al tipo de turismo que lo que pretende es ofrecer viajes asociados con la búsqueda del mantenimiento y la mejoría del bienestar personal, a todos los niveles.

La elección

En la elección de un destino de turismo médico no se tienen en cuenta los mismos factores que influyen en la decisión de un destino de turismo de bienestar.

En el turismo médico lo que más se valora es la educación, experiencia y profesionalidad de los profesionales médicos y demás personal de salud que nos va a atender, además de la calidad de las instalaciones médicas, que se buscan que sean de alta calidad. Por supuesto, el coste económico global y los tiempos de espera en el país de destino también son importantes y, en cierta medida, decantan la elección junto con el contexto cultural del país, ya que la mayoría de los pacientes valoran como algo positivo que existan similitudes culturales entre su país de origen y el de destino.

Sin embargo, los factores determinantes en la elección del turismo de bienestar podríamos agruparlos en tres áreas: la oferta de ocio, los costes y la imagen del destino.

Este tipo de turistas busca terapias, tratamientos y actividades encaminadas a mejorar la salud física y mental, y lo que buscan es que todo ello se dé, a través de una oferta de ocio que conecte con la cultura, la gastronomía, el paisaje y demás recursos del destino. Es decir, éste debe proyectar una imagen coherente a lo que oferta: relajación, tranquilidad, seguridad y profesionalidad en los tratamientos y técnicas que ofertan…y, que sean competentes en cuanto a costes.

En este segmento del sector se está teniendo muy en cuenta el perfil del usuario y sus motivaciones, ya que de ello depende la duración del viaje, la propensión al gasto y el tipo de tratamiento que necesitarán.

El aumento de la esperanza de vida y la capacidad económica de la población, en general, hace necesario prestar atención a los viajeros senior, que buscan terapias y tratamientos de carácter preventivo o curativo, tanto en salud física como mental. Son los que disponen de mayor tiempo libre, por lo tanto, los que suelen alargar más sus estancias, prefiriendo experiencias que les ayuden a mantenerse en forma y que les permitan relajarse.

En cuanto al segmento de población más joven, lo que buscan son terapias alternativas y tratamientos cosméticos, en su conjunto. Alimentación, medicinas alternativas, yoga…Pararse a reflexionar sobre qué está sucediendo en su día a día que les produce estrés, dolores de cabeza y malestar. Aprovechan estas oportunidades para dar un cambio en pequeños aspectos de la vida, adquiriendo conocimientos y pequeños hábitos que les ayudarán a optimizar los resultados que consigan durante su estancia. De ahí que las actividades más demandadas sean las relacionadas con la salud, la nutrición, el fitness, la ecología y la aventura, el crecimiento personal, el bienestar espiritual y las sesiones de spa y belleza. En estos casos, lo que se suele ofertar son tratamientos de varios días, para hacer un “detox”, ya sea físico o mental, en el que además, del alojamiento, se incluyen algunas charlas demostrativas, cursos de alimentación o cocina, retiros relajantes…planes globales donde prima el bienestar individual, aunque se pueda hacer en compañía de familiares o amigos.