Los recuerdos de nuestros viajes pueden ser una vía de lo más interesante de tener un detalle con los que más queremos y no solo regalar algo “sin más” para el hogar, también algo que sea realmente especial, tanto material como en cuanto a sensaciones. Vamos a dar una serie de ideas que digan adiós a los imanes de la nevera o a las clásicas miniaturas de monumentos que en muchas ocasiones lo único que hacen es ocupar sitio en nuestras casas.
Jamón ibérico
Este es uno de los clásicos. Aunque la cocina de nuestro país es de lo más variada y amplia, está claro que todo no cabe en la maleta. En este sentido, un souvenir gastronómico que es interesante es el jamón ibérico. Aquí los tienes con denominación de origen como el de Guijuelo, Jabugo o de Los Pedroches.
Vinos
Otra forma de llevarse algo interesante de la zona que visitemos. En nuestro país hay más de cien denominaciones de origen protegidas. Solo tienes que ver la zona a la que viajes y no te prives de tu souvenir.
Bota de vino o porrón
Estos dos recipientes son de los más típicos para tomar vino y no es necesario apoyar los labios para beber. Aunque originariamente se usaban en las zonas rurales para refrescarse mientras se trabajaba, en la actualidad son sinónimo de fiesta, reunión y compartir. Un regalo original, sin duda.
El porrón es otra de las alternativas, pero mucho más delicada, puesto que, como nos recuerdan en Art Español desde su experiencia como tienda de souvenirs, está realizado en cristal habitualmente, donde tiene un vientre abultado y una boquilla alargada y está considerado como un invento español.
Aceite de oliva
A veces se acierta yendo a lo primario. Lo esencial de la dieta mediterránea cabe en una botella de aceite de oliva. Se le llama oro líquido y las propiedades de carácter nutricional que tienen hacen que esté entre los productos más destacados de nuestra gastronomía.
Perlas mallorquinas
Ahora están muy de moda porque son una opción ideal frente a las perlas naturales, siendo más económicas y duraderas. En Mallorca se han especializado en la producción artesanal de dicha joya exclusiva desde hace más de un siglo. Además, estamos ante un regalo misterioso, ya que el proceso por el que se fabrican estas pequeñas piedras preciosas blancas guarda algunas técnicas secretas.
Mantón de Manila
Su origen proviene de China y tiene el “apellido” filipino, pero el mantón de Manila es un clásico. Estamos ante una pieza realizada en seda que tiene bordados en colores vivos de flores o aves y que está rematada con flecos. Se le llama “ de Manila” porque llegó desde China vía Filipinas, siendo una de las rutas marítimas comerciales desde el Imperio español del siglo XVIII. En aquella época se hizo bastante popular entre los burgueses y actualmente se vincula al mundo del flamenco, usándose como un atractivo complemento a las fiestas de etiqueta.
Damasquinados de Toledo
Esta técnica artesanal milenaria se puede llevar en la maleta con variados objetos decorativos, bisutería o hasta menaje. El damasquinado consiste en hacer figuras y dibujos gracias a la incrustación de láminas e hilos de oro y plata en acero o hierro. En nuestro país, se puede decir que son únicos los damasquinados de Toledo, los cuales exportan sus trabajos al resto de España y varias partes del mundo. Sean pendientes, brazaletes, platos, vasos, jarrones o cajas y cofres, lo cierto es que el damasquinado hace que cualquier clase de objeto del día a día pueda ser una pequeña obra de arte.
Cerámica tradicional
En la artesanía de nuestro país, los objetos cerámicos son interesantes. Existen bastantes poblaciones que tienen una cerámica realmente atractiva, como por ejemplo la de Talavera, que incluso fue declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO y que se la conoce por contar con una serie de motivos de carácter vegetal amarillos y azules.
La de Sargadelos, en Lugo (Galicia), se la reconoce por contar con formas geométricas en azul, así como la cerámica en Manises, puesto que tienen motivos florales en tonos dorados, tierra o cobrizos o los de Úbeda por contar con un color verde imposible de imitar. Estos son algunos de los productos en los que el sello de España es, sin duda, garantía de calidad y originalidad, pero seguro que pueden encontrar muchos más.
Conclusiones
Después de este repaso a algunos de los souvenirs más atractivos que se pueden disfrutar en las tiendas de nuestro país y que forman parte de la gran riqueza y variedad con la que contamos en tierras españolas.